13 de desembre 2014

DE CUANDO APRENDÍ A DISFRUTAR SUFRIENDO


Cuando empecé en el atletismo con 7 añitos, prácticamente mis entrenamientos eran solo jugar y hacer algunos trabajos mínimos con los que mi cuerpo ya funcionaba. Esto fue así hasta una edad bastante avanzada, pero con los años es necesario empezar a entrenar más. 

Pasé de correr sin cansarme y sin ningún dolor, a experimentar sensaciones de cansancio, que para mi fueron raras al principio, mi cuerpo y sobretodo mi mente las rechazaba. Con el apoyo del entorno y madurando poco a poco me di cuenta que era necesario sentirse así entrenando; si realmente quería llegar a lo más alto.

Pero aceptar una cosa, no necesariamente significa que te lo creas. Siempre competía sin rendirme en ningún momento, sin miedo a fracasar y sin miedo al cansancio extremo, pero entrenando me costaba más meterme esa idea en la cabeza. Son cosas que por mucho que te digan los demás; solo tú puedes convencerte de que puedes hacerlo y que cuando te duelen las piernas, ese sufrimiento, valdrá la pena.

Pasaron los años y fui aprendiendo a dar todo de mi, entregarme al 100%, tanto compitiendo como entrenando, sin miedo a nada. Simplemente maduré como persona y también como atleta. Creía que eso era lo que los grades atletas hacen...pero es ahora con 19 años que he empezado a entender realmente lo que es entrenar, ha empezado mi verdadero cambio.

Una vez leí una entrevista que le hicieron a Rafa Nadal, en la que decía que la clave del éxito es disfrutar sufriendo. Cuando vi esto, no lo comprendí; ¿Cómo es posible disfrutar a la vez que estás sufriendo con las sensaciones del entrenamiento o competición?

En ese momento pensé que se refería a aceptar las sensaciones duras que experimentamos, porque al fin y al cabo estamos haciendo lo que nos gusta...pero ahora me doy cuenta de lo equivocada que estaba. Alcanzar esta percepción, es dar un giro de 360º a tu punto de vista, pero sobretodo es un cambio profundo en tu interior, una conexión cuerpo y mente que solo puedes entender cuando te sucede. Es el zenit de cualquier deportista. La mente se vuelve una fuerte aliada que acompaña al cuerpo haciéndole el camino más fácil, te sientes más puro, más fuerte, pero no es algo físico, es algo más poderoso. En ese momento empiezas una nueva etapa en tu vida y comprendes que puedes dar mucho más de ti de lo que pensabas.

No sé ni porque ahora, ni porque a mí. Solo sé que es lo que siento y que estoy feliz de que sea así. Quería compartirlo con vosotros, a veces no se trata de luchar con el crono, ni con los metros, ni con los contrincantes. A veces solo se necesita aliarse con uno mismo para alcanzar nuestros sueños. Mente sana in corpore sano.


Escrito por: Ingrid Pino Creixenti.
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On m'ha portat l'atletisme

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